FILOSOFÍA: NOMBRE Y CONCEPTO


Estos caracteres son propios de todas las manifestaciones de la filosofía griega y se hallan comprendidos en la misma etimología de la palabra que significa “amor de la sabiduría”. Sin embargo, esta palabra aparece relativamente tarde. Según una tradición muy conocida, recogida en las Tusculanas de Cicerón (V, 6), Pitágoras habría sido el primero en usar la palabra filosofía en su significado específico. Comparaba la vida a las grandes fiestas de Olimpia adonde algunos acuden por negocios, otros para participar en las competiciones, otros para divertirse, y en fin algunos sólo para ver lo que ocurre; estos últimos son los filósofos. Aquí se subraya la diferencia entre la contemplación desinteresada y el ajetreo de los demás hombres. Pero este relato de Cicerón se deriva de un escrito de Heráclides Póntico (Diog. L., Proemium, 12) y pretende simplemente acentuar el carácter contemplativo que el mismo Aristóteles consideró como propio de la filosofía. En esta sabiduría se habían inspirado los Siete Sabios que, sin embargo, fueron llamados “sofistas” como también se llamaba “sofista” a Pitágoras. No en el sentido de la contemplación sino en otro más de investigación desinteresada empleado por Herodoto cuando hace decir al rey (".geso dirigiéndose a Solón (Herodoto, l, 20): “He oído hablar de los viajes que filosofando has emprendido para ver muchos países”; y lo mismo Tucídides cuando (II, 40) hace decir a Pericles de sí mismo y de los atenienses: “Nosotros amamos lo bello con sencillez y filosofamos sin timidez”. El filosofar sin timidez expresa la autonomía de la investigación racional en que consiste la filosofía.
Tanto en estos ejemplos como en su uso sucesivo, la palabra filosofía implica dos significados. El primero y más general es el de la investigación autónoma o racional, cualquiera que sea su campo de desarrollo; en este sentido todas las ciencias forman parte de la filosofía. El segundo significado, más específico, expresa una investigación particular que en cierto modo es fundamental para las demás, aunque no las contiene en sí. Los dos significados se hallan unidos en el dicho de Heráclito (fr. 35 Diels): “Es necesario que los hombres filósofos sean buenos indagadores de muchas cosas.’



NICOLÁS ABBAGNANO

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