SOBRE LA PRACTICA SOBRE LA RELACIÓN ENTRE EL CONOCIMIENTO Y LA PRACTICA, ENTRE EL SABER Y EL HACER. Mao Tse-tung
Mao Tse-tung
SOBRE LA PRACTICA [*]
SOBRE LA RELACION ENTRE EL CONOCIMIENTO Y LA PRACTICA,
ENTRE EL SABER Y EL HACER
SOBRE LA RELACION ENTRE EL CONOCIMIENTO Y LA PRACTICA,
ENTRE EL SABER Y EL HACER
De las
Obras
Escogidas de Mao Tse-tung
EDICIONES EN LENGUAS
EXTRANJERAS
PEKIN 1968
PEKIN 1968
Primera
edició;n 1968
Tomo I, pp. 149-52.
Digitalizado y preparado para el internet: Por el Movimiento Popular Perú de
Alemania, 1993.
Esta edicióon: Marxists Internet Archive, mayo de 2001.
Esta edicióon: Marxists Internet Archive, mayo de 2001.
El materialismo
premarxista examinaba el problema del conocimiento al margen de la naturaleza
social del hombre y de su desarrollo histórico, y por eso era incapaz de
comprender la dependencia del conocimiento respecto a la práctica social, es
decir, la dependencia del conocimiento respecto a la producción y a la lucha de
clases.
Ante
todo, los marxistas consideran que la actividad del hombre en la producción es
su actividad práctica más fundamental, la que determina todas sus demás
actividades. El conocimiento del hombre depende principalmente de su actividad
en la producción material; en el curso de ésta, el hombre va comprendiendo
gradualmente los fenómenos, las propiedades y las leyes de la naturaleza, así
como las relaciones entre él mismo y la naturaleza, y, también a través de su
actividad en la producción, va conociendo paulatinamente y en diverso grado
determinadas relaciones existentes entre los hombres. No es posible adquirir
ninguno de estos conocimientos fuera de la actividad en la producción. En una
sociedad sin clases, cada individuo, como miembro de la sociedad, uniendo sus
esfuerzos a los de los demás miembros y entrando con ellos en determinadas
relaciones de producción, se dedica a la producción para satisfacer las
necesidades materiales del hombre. En todas las sociedades de clases, los
miembros de las diferentes clases sociales, entrando también, de una u otra
manera, en determinadas relaciones de producción, se dedican a la producción,
destinada a satisfacer las necesidades materiales del hombre. Esto constituye
la fuente fundamental desde la cual se desarrolla el conocimiento humano.
* En nuestro Partido había cierto número de camaradas dogmáticos, que,
durante largo tiempo, rechazaron la experiencia de la revolución china, negaron
la verdad de que "el marxismo no es un dogma, sino una guía para la
acción", y trataron de intimidar a la gente con palabras y frases de las
obras marxistas, sacadas mecánicamente fuera del contexto. Había también cierto
número de camaradas empíricos, que, durante largo tiempo, se limitaron a su
Fragmentaria experiencia personal, ignoraron la importancia de la teoría para
la práctica revolucionaria y no vieron la revolución en su conjunto; aunque
trabajaron con diligencia, lo hicieron a ciegas. Las ideas erróneas de unos y
otros, y en particular las de los dogmáticos, causaron [cont. en pág. 318. -- Ed.] entre 1931 y 1934 enormes daños
a la revolución china; además, los dogmáticos, disfrazados de marxistas,
desorientaron a gran número de camaradas. El camarada Mao Tse-tung escribió
"Sobre la práctica" con el fin de denunciar, desde el punto de vista
de la teoría marxista del conocimiento, los errores subjetivistas de dogmatismo
y de empirismo en el Partido, especialmente el de dogmatismo. Este trabajo se
titula "Sobre la práctica" porque pone énfasis en la denuncia del
dogmatismo, variedad del subjetivismo que menosprecia la práctica. Las
concepciones contenidas en este trabajo las expuso el camarada Mao Tse-tung en
una serie de conferencias dadas en el Instituto Político y Militar Antijaponés
de Yenán.
Los marxistas sostienen que la producción
en la sociedad humana se desarrolla paso a paso, de lo inferior a lo superior,
y que, en consecuencia, el conocimiento que el hombre tiene tanto de la
naturaleza como de la sociedad se desarrolla también paso a paso, de lo
inferior a lo superior, es decir, de lo superficial a lo profundo, de lo
unilateral a lo multilateral. Durante un período muy largo en la historia, el
hombre se vio circunscrito a una comprensión unilateral de la historia de la
sociedad, ya que, por una parte, las clases explotadoras la deformaban
constantemente debido a sus prejuicios, y, por la otra, la pequeña escala de la
producción limitaba la visión del hombre. Sólo cuando surgió el proletariado
moderno junto con gigantescas fuerzas productivas (la gran industria), pudo el hombre
alcanzar una comprensión global e histórica del desarrollo de la sociedad y
transformar este conocimiento en una ciencia, la ciencia del marxismo.
Los marxistas sostienen que la práctica
social del hombre es el único criterio de la verdad de su conocimiento del
mundo exterior. Efectivamente, el conocimiento del hombre queda confirmado sólo
cuando éste logra los resultados esperados en el proceso de la práctica social
(producción material, lucha de clases o experimentación científica). Si el hombre
quiere obtener éxito en su trabajo, es decir, lograr los resultados esperados,
tiene que hacer concordar sus ideas con las leyes del mundo exterior objetivo;
si no consigue esto, fracasa en la práctica. Después de sufrir un fracaso,
extrae lecciones de él, modifica sus ideas haciéndolas concordar con las leyes
del mundo exterior y, de esta manera, puede transformar el fracaso en éxito: he
aquí lo que se quiere decir con "el fracaso es madre del éxito" y
"cada fracaso nos hace más listos". La teoría materialista dialéctica
del conocimiento coloca la práctica en primer plano; considera que el
conocimiento del hombre no puede separarse ni en lo más mínimo de la práctica,
y repudia todas las teorías erróneas que niegan su importancia o separan de
ella el conocimiento. Lenin dijo: "La práctica es superior al conocimiento
(teórico), porque posee no sólo la dignidad de la universalidad,
sino también la de la realidad inmediata."[1] La
filosofía marxista -- el materialismo dialéctico -- tiene dos características
sobresalientes. Una es su carácter de clase: afirma explícitamente que el
materialismo dialéctico sirve al proletariado. La otra es su carácter práctico:
subraya la dependencia de la teoría respecto a la práctica, subraya que la
práctica es la base de la teoría y que ésta, a su vez, sirve a la práctica. El
que sea verdad o no un conocimiento o teoría no se determina mediante una
apreciación subjetiva, sino mediante los resultados objetivos de la práctica
social. El criterio de la verdad no puede ser otro que la
práctica social. El punto de vista de la práctica es el punto de vista primero
y fundamental de la teoría materialista dialéctica del conocimiento[2].
Pero,
¿cómo el conocimiento humano surge de la práctica y sirve a su vez a la
práctica? Para comprenderlo basta con mirar el proceso de desarrollo del
conocimiento.
En el
proceso de la práctica, el hombre no ve al comienzo más que las apariencias,
los aspectos aislados y las conexiones externas de las cosas. Por ejemplo,
algunas personas de fuera vienen a Yenán en giras de investigación. En los
primeros uno o dos días, ven su topografía, calles y casas, entran en contacto
con muchas personas, asisten a recepciones, veladas y mítines, oyen todo tipo
de conversaciones y leen diferentes documentos: todo esto son las apariencias
de las cosas, sus aspectos aislados y sus conexiones externas. Esta etapa del
conocimiento se denomina etapa sensorial, y es la etapa de las sensaciones y
las impresiones. Esto es, las cosas de Yenán, aisladas, actuando sobre los
órganos de los sentidos de los miembros del grupo de investigación, han
provocado sensaciones en ellos y hecho surgir en su cerebro multitud de
impresiones junto con una noción aproximativa de las conexiones externas entre
dichas impresiones: ésta es la primera etapa del conocimiento. En esta etapa,
el hombre no puede aún formar conceptos, que corresponden a un nivel más
profundo, ni sacar conclusiones lógicas.
A
medida que continúa la práctica social, las cosas que en el curso de la
práctica suscitan en el hombre sensaciones e impresiones, se presentan una y
otra vez; entonces se produce en su cerebro un cambio repentino (un salto) en
el proceso del conocimiento y surgen los conceptos. Los conceptos ya no
constituyen reflejos de las apariencias de las cosas, de sus aspectos aislados
y de sus conexiones externas, sino que captan las cosas en su esencia, en su
conjunto y en sus conexiones internas. Entre el concepto y la sensación existe
una diferencia no sólo cuantitativa sino también cualitativa. Continuando
adelante, mediante el juicio y el razonamiento, se pueden sacar
conclusiones lógicas. La expresión de la Crónica de los tres reinos[3]:
"Frunció el entrecejo y le vino a la mente una estratagema", o la del
lenguaje corriente: "Déjeme reflexionar", significan que el hombre,
empleando conceptos en el cerebro, procede al juicio y al razonamiento. Esta es
la segunda etapa del conocimiento. Los miembros del grupo de investigación,
después de haber reunido diversos datos y, lo que es más, después de
"haber reflexionado", pueden llegar al juicio de que "la
política de frente único nacional antijaponés, aplicada por el Partido
Comunista, es consecuente, sincera y genuina". Habiendo formulado este
juicio, ellos pueden, si son también genuinos partidarios de la unidad para
salvar a la nación, dar otro paso adelante y sacar la siguiente conclusión:
"El frente único nacional antijaponés puede tener éxito." Esta etapa,
la de los conceptos, los juicios y los razonamientos, es aún más importante en
el proceso completo del conocimiento de una cosa por el hombre; es la etapa del
conocimiento racional. La verdadera tarea del conocimiento consiste en llegar,
pasando por las sensaciones, al pensamiento, en llegar paso a paso a la
comprensión de las contradicciones internas de las cosas objetivas, de sus leyes
y de las conexiones internas entre un proceso y otro, es decir, en llegar al
conocimiento lógico. Repetimos: el conocimiento lógico difiere del conocimiento
sensorial en que éste concierne a los aspectos aislados, las apariencias y las
conexiones externas de las cosas, mientras que aquél, dando un gran paso
adelante, alcanza al conjunto, a la esencia y a las conexiones internas de las
cosas, pone al descubierto las contradicciones internas del mundo circundante y
puede, por consiguiente, llegar a dominar el desarrollo del mundo circundante
en su conjunto, en las conexiones internas de todos sus aspectos.
Nadie
antes del marxismo elaboró una teoría como ésta, la materialista dialéctica,
sobre el proceso de desarrollo del conocimiento, el que se basa en la práctica
y va de lo superficial a lo profundo. Es el materialismo marxista el primero en
resolver correctamente este problema, poniendo en evidencia de. manera
materialista y dialéctica el movimiento de profundización del conocimiento,
movimiento por el cual el hombre, como ser social, pasa del conocimiento
sensorial al conocimiento lógico en su compleja y constantemente repetida
práctica de la producción y de la lucha de clases. Lenin dijo: "La
abstracción de la materia, de una ley de la naturaleza, la abstracción del
valor, etc., en una palabra, todas las abstracciones científicas
(correctas, serias, no absurdas) reflejan la naturaleza en forma más profunda,
veraz y completa."[4] El
marxismo-leninismo sostiene que cada una de las dos etapas del proceso
cognoscitivo tiene sus propias características: en la etapa inferior, el
conocimiento se manifiesta como conocimiento sensorial y, en la etapa superior,
como conocimiento lógico, pero ambas son etapas de un proceso cognoscitivo
único. Lo sensorial y lo racional son cualitativamente diferentes; sin embargo,
uno y otro no están desligados, sino unidos sobre la base de la práctica.
Nuestra práctica testimonia que no podemos comprender inmediatamente lo que
percibimos, y que podemos percibir con mayor profundidad sólo aquello que ya
comprendemos. La sensación sólo resuelve el problema de las apariencias;
únicamente la teoría puede resolver el problema de la esencia. La solución de
ninguno de estos problemas puede separarse ni en lo más mínimo de la práctica.
Quien quiera conocer una cosa, no podrá conseguirlo sin entrar en contacto con
ella, es decir, sin vivir (practicar) en el mismo medio de esa cosa. En la
sociedad feudal era imposible conocer de antemano las leyes de la sociedad
capitalista, pues no había aparecido aún el capitalismo y faltaba la práctica
correspondiente. El marxismo sólo podía ser producto de la sociedad
capitalista. Marx, en la época del capitalismo liberal, no podía conocer
concretamente, de antemano, ciertas leyes peculiares de la época del
imperialismo, ya que no había aparecido aún el imperialismo, fase final del
capitalismo, y faltaba la práctica correspondiente; sólo Lenin y Stalin
pudieron asumir esta tarea. Aparte de su genio, la razón principal por la cual
Marx, Engels, Lenin y Stalin pudieron crear sus teorías fue su participación
personal en la práctica de la lucha de clases y de la experimentación
científica de su tiempo; sin este requisito, ningún genio podría haber logrado
éxito. La expresión: "Sin salir de su casa, el letrado sabe todo cuanto
sucede en el mundo" no era más que una frase hueca en los tiempos
antiguos, cuando la técnica estaba poco desarrollada; y en nuestra época de
técnica desarrollada, aunque tal cosa es realizable, los únicos que tienen
auténticos conocimientos de primera mano son las personas que en el mundo se
dedican a la práctica. Y sólo cuando, gracias a la escritura y a la técnica,
llegan al "letrado" los conocimientos que estas personas han
adquirido en su práctica, puede éste, indirectamente, "saber todo cuanto
sucede en el mundo". Para conocer directamente tal o cual cosa o cosas, es
preciso participar personalmente en la lucha práctica por transformar la
realidad, por transformar dicha cosa o cosas, pues es éste el único medio de
entrar en contacto con sus apariencias; asimismo, es éste el único medio de
poner al descubierto la esencia de dicha cosa o cosas y comprenderlas. Tal es
el proceso cognoscitivo que en realidad siguen todos los hombres, si bien
alguna gente, deformando deliberadamente los hechos, afirma lo contrario. La
gente más ridícula del mundo son los "sabelotodo" que, recogiendo de
oídas conocimientos fragmentarios y superficiales, se las dan de "máxima
autoridad en el mundo", lo que testimonia simplemente su fatuidad. El
conocimiento es problema de la ciencia y ésta no admite ni la menor
deshonestidad ni la menor presunción; lo que exige es ciertamente lo contrario:
honestidad y modestia. Si quieres conocer, tienes que participar en la práctica
transformadora de la realidad. Si quieres conocer el sabor de una pera, tienes
tú mismo que transformarla comiéndola. Si quieres conocer la estructura y las
propiedades del átomo, tienes que hacer experimentos físicos y químicos, cambiar
el estado del átomo. Si quieres conocer la teoría y los métodos de la
revolución, tienes que participar en la revolución. Todo conocimiento auténtico
nace de la experiencia directa. Sin embargo, el hombre no puede tener
experiencia directa de todas las cosas y, de hecho, la mayor parte de nuestros
conocimientos proviene de la experiencia indirecta, por ejemplo, todos los
conocimientos de los siglos pasados y de otros países. Estos conocimientos
fueron o son, para nuestros antecesores y los extranjeros, producto de la
experiencia directa, y merecen confianza si en el curso de esa experiencia
directa se ha cumplido la condición de "abstracción científica" de
que hablaba Lenin y si reflejan de un modo científico la realidad objetiva; en
caso contrario, no la merecen. Por eso, los conocimientos de una persona los
constituyen sólo dos sectores: uno proviene de la experiencia directa y el
otro, de la experiencia indirecta. Además, lo que para mí es experiencia
indirecta, constituye experiencia directa para otros. Por lo tanto,
considerados en su conjunto, los conocimientos, sean del tipo que fueren, no
pueden separarse de la experiencia directa. Todo conocimiento se origina en las
sensaciones que el hombre obtiene del mundo exterior objetivo a través de los órganos
de los sentidos; no es materialista quien niegue la sensación, niegue la
experiencia directa, o niegue la participación personal en la práctica
transformadora de la realidad. Es por esto que los "sabelotodo" son
ridículos. Un antiguo proverbio chino dice: "Si uno no entra en la guarida
del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?" Este proverbio es
verdad tanto para la práctica del hombre como para la teoría del conocimiento.
No puede haber conocimiento al margen de la práctica.
Para
poner en claro el movimiento materialista dialéctico del conocimiento,
movimiento de profundización gradual del conocimiento, surgido sobre la base de
la práctica transformadora de la realidad, daremos a continuación otros
ejemplos concretos.
En el
período inicial de su práctica, período de destrucción de las máquinas y de
lucha espontánea, el proletariado se encontraba, en cuanto a su conocimiento de
la sociedad capitalista, sólo en la etapa del conocimiento sensorial; conocía
sólo los aspectos aislados y las conexiones externas de los diversos fenómenos
del capitalismo. En esa época, el proletariado era todavía una "clase en
sí". Sin embargo, el proletariado se convirtió en una "clase para
sí" cuando, entrando en el segundo período de su práctica, período de
lucha económica y política consciente y organizada, llegó a comprender la
esencia de la sociedad capitalista, las relaciones de explotación entre las
clases sociales y sus propias tareas históricas, gracias a su práctica, a su
variada experiencia de largos años de lucha y a su educación en la teoría
marxista, resumen científico hecho por Marx y Engels de dicha experiencia.
Lo
mismo pasó con el conocimiento del pueblo chino respecto al imperialismo. La
primera etapa fue la del conocimiento sensorial, superficial, tal como se
manifestó en las indiscriminadas luchas contra los extranjeros, ocurridas
durante los movimientos del Reino Celestial Taiping, del Yijetuan y otros. Sólo
en la segunda etapa, la del conocimiento racional, el pueblo chino discernió
las diferentes contradicciones internas y externas del imperialismo y
comprendió la verdad esencial de que el imperialismo, en alianza con la
burguesía compradora y la clase feudal, oprimía y explotaba a las amplias masas
populares de China; tal conocimiento no comenzó sino por la época del
Movimiento del 4 de Mayo de 1919.
Veamos
ahora la guerra. Si los dirigentes militares carecen de experiencia militar, no
podrán comprender en la etapa inicial las leyes profundas que rigen la
dirección de una guerra específica (por ejemplo, nuestra Guerra Revolucionaria
Agraria de los últimos diez años). En la etapa inicial, sólo vivirán la
experiencia de numerosos combates y, lo que es más, sufrirán muchas derrotas.
Sin embargo, esta experiencia (la experiencia de los combates ganados y, sobre
todo, la de los perdidos) les permitirá comprender lo que por dentro articula
toda la guerra, es decir, las leyes de esa guerra específica, comprender su
estrategia y sus tácticas, y de este modo, dirigirla con seguridad. Si en ese
momento se confía el mando de la guerra a una persona inexperta, ella también
tendrá que sufrir una serie de derrotas (es decir, adquirir experiencia) antes
de poder comprender las verdaderas leyes de la guerra.
Con
frecuencia, de algún camarada que no tiene coraje para aceptar una tarea, oímos
decir: "No estoy seguro de poder cumplirla." ¿Por qué no está seguro
de sí mismo? Porque no comprende el contenido y las circunstancias de ese
trabajo según las leyes que lo rigen, porque no ha tenido o ha tenido muy poco
contacto con semejante trabajo, de modo que no se puede ni hablar de que
conozca tales leyes. Pero, después de un análisis detallado de la naturaleza y
las circunstancias de ese trabajo, se sentirá relativamente seguro de sí mismo
y lo aceptará de buen grado. Si se dedica a él por algún tiempo y adquiere
experiencia, y si está dispuesto a examinar la situación con prudencia, en vez
de abordarla de una manera subjetiva, unilateral y superficial, será capaz de
llegar por sí mismo a conclusiones sobre cómo debe hacer el trabajo y lo hará
con mucho mayor coraje. Sólo quienes abordan los problemas de manera subjetiva,
unilateral y superficial, dictan órdenes presuntuosamente apenas llegan a un
nuevo lugar, sin considerar las circunstancias, sin examinar las cosas en su
totalidad (su historia y su situación actual en conjunto) ni penetrar en su
esencia (su naturaleza y las conexiones internas entre una cosa y otras).
Semejantes personas tropiezan y caen inevitablemente.
Así se
ve que el primer paso en el proceso del conocimiento es el contacto con las
cosas del mundo exterior; esto corresponde a la etapa de las sensaciones. El
segundo es sintetizar los datos proporcionados por las sensaciones,
ordenándolos y elaborándolos; esto corresponde a la etapa de los conceptos, los
juicios y los razonamientos. Sólo cuando los datos proporcionados por las
sensaciones son muy ricos (no fragmentarios e incompletos) y acordes con la
realidad (no ilusorios), pueden servir de base para formar conceptos correctos
y una lógica correcta.
Aquí
hay que subrayar dos puntos importantes. El primero, que se ha señalado más
arriba pero que conviene reiterar, es la dependencia del conocimiento racional
respecto al conocimiento sensorial. Es idealista quien considere posible que el
conocimiento racional no provenga del conocimiento sensorial. En la historia de
la filosofía existe la escuela "racionalista", que sólo reconoce la
realidad de la razón y niega la realidad de la experiencia, considerando que
sólo es digna de crédito la razón y no la experiencia sensorial; su error
consiste en trastrocar los hechos. Lo racional merece crédito precisamente
porque dimana de lo sensorial; de otro modo, lo racional sería arroyo sin
fuente, árbol sin raíces, algo subjetivo, autogenerado e indigno de confianza.
En el orden que sigue el proceso del conocimiento, la experiencia sensorial
viene primero; si subrayamos la importancia de la práctica social en el proceso
del conocimiento, es porque sólo ella puede dar origen al conocimiento humano y
permitir al hombre comenzar a adquirir experiencia sensorial del mundo exterior
objetivo. Para una persona que cierra los ojos y se tapa los oídos y se aísla
totalmente del mundo exterior objetivo, no hay conocimiento posible. El
conocimiento comienza con la experiencia: éste es el materialismo de la teoría
del conocimiento.
El segundo punto es que el conocimiento
necesita profundizarse, necesita desarrollarse de la etapa sensorial a la
racional: ésta es la dialéctica de la teoría del conocimiento[5].
Pensar que el conocimiento puede quedarse en la etapa inferior, sensorial, y
que sólo es digno de crédito el conocimiento sensorial y no el racional,
significa caer en el "empirismo", error ya conocido en la historia.
El error de esta teoría consiste en ignorar que los datos proporcionados por
las sensaciones, aunque constituyen reflejos de determinadas realidades del
mundo exterior objetivo (aquí no me refiero al empirismo idealista, que reduce
la experiencia a la llamada introspección), no pasan de ser unilaterales y
superficiales, reflejos incompletos de las cosas, que no traducen su esencia.
Para reflejar plenamente una cosa en su totalidad, para reflejar su esencia y
sus leyes internas, hay que proceder a una operación mental, someter los ricos
datos suministrados por las sensaciones a una elaboración que consiste en
desechar la cáscara para quedarse con el grano, descartar lo falso para
conservar lo verdadero, pasar de un aspecto a otro y de lo externo a lo
interno, formando así un sistema de conceptos y teorías; es necesario dar un
salto del conocimiento sensorial al racional. Los conocimientos así elaborados
no son menos substanciosos ni menos dignos de confianza. Por el contrario, todo
aquello que en el proceso del conocimiento ha sido científicamente elaborado
sobre la base de la práctica, refleja la realidad objetiva, como dice Lenin, en
forma más profunda, veraz y completa. Los "prácticos" vulgares no
proceden así; respetan la experiencia pero desprecian la teoría, y en
consecuencia no pueden tener una visión que abarque un proceso objetivo en su
totalidad, carecen de una orientación clara y de una perspectiva de largo
alcance, y se contentan con sus éxitos ocasionales y con fragmentos de la
verdad. Si esas personas dirigen una revolución, la conducirán a un callejón
sin salida.
El
conocimiento racional depende del conocimiento sensorial, y éste necesita
desarrollarse hasta convertirse en conocimiento racional: tal es la teoría
materialista dialéctica del conocimiento. En la filosofía, ni el
"racionalismo" ni el "empirismo" entienden el carácter
histórico o dialéctico, del conocimiento, y aunque cada una de estas escuelas
contiene un aspecto de la verdad (me refiero al racionalismo y al empirismo
materialistas, y no idealistas), ambas son erróneas en cuanto a la teoría del
conocimiento en su conjunto. El movimiento materialista dialéctico del
conocimiento desde lo sensorial a lo racional ocurre tanto en un pequeño proceso
cognoscitivo (por ejemplo, conocer una sola cosa, un solo trabajo) como en uno
grande (por ejemplo, conocer una sociedad o una revolución).
Sin
embargo, el movimiento del conocimiento no acaba ahí. Detener el movimiento
materialista dialéctico del conocimiento en el conocimiento racional, sería
tocar sólo la mitad del problema y, más aún, según la filosofía marxista, la
mitad menos importante. La filosofía marxista considera que el problema más
importante no consiste en comprender las leyes del mundo objetivo para estar en
condiciones de interpretar el mundo, sino en aplicar el conocimiento de esas
leyes para transformarlo activamente. Para el marxismo, la teoría
es importante, y su importancia está plenamente expresada en la siguiente frase
de Lenin: "Sin teoría revolucionaria, no puede haber tampoco movimiento
revolucionario."[6]
Pero el marxismo subraya la importancia de la teoría precisa y únicamente
porque ella puede servir de guía para la acción. Si tenemos una teoría justa,
pero nos contentamos con hacer de ella un tema de conversación y la dejamos
archivada en lugar de ponerla en práctica, semejante teoría, por buena que sea,
carecerá de significación. El conocimiento comienza por la práctica, y todo
conocimiento teórico, adquirido a través de la práctica, debe volver a ella. La
función activa del conocimiento no solamente se manifiesta en el salto activo
del conocimiento sensorial al racional, sino que también, lo que es más
importante, debe manifestarse en el salto del conocimiento racional a la
práctica revolucionaria. El conocimiento que alcanza las leyes del mundo hay
que dirigirlo de nuevo a la práctica transformadora del mundo, hay que
aplicarlo nuevamente a la práctica de la producción, a la práctica de la lucha
de clases revolucionaria y de la lucha nacional revolucionaria, así como a la
práctica de la experimentación científica. Este es el proceso de comprobación y
desarrollo de la teoría, la continuación del proceso global del conocimiento.
El problema de saber si una teoría corresponde a la verdad objetiva no se
resuelve ni puede resolverse completamente en el arriba descrito movimiento del
conocimiento desde lo sensorial a lo racional. El único medio para resolver
completamente este problema es dirigir de nuevo el conocimiento racional a la
práctica social, aplicar la teoría a la práctica y ver si conduce a los
objetivos planteados. Muchas teorías de las ciencias naturales son reconocidas
como verdades no sólo porque fueron creadas por los científicos, sino porque
han sido comprobadas en la práctica científica ulterior. Igualmente, el
marxismo-leninismo es reconocido como verdad no sólo porque esta doctrina fue
elaborada científicamente por Marx, Engels, Lenin y Stalin, sino porque ha sido
comprobada en la ulterior práctica de la lucha de clases revolucionaria y de la
lucha nacional revolucionaria. El materialismo dialéctico es una verdad
universal porque nadie, en su práctica, puede escapar a su dominio. La historia
del conocimiento humano nos enseña que la verdad de muchas teorías era
incompleta y que la comprobación en la práctica ha permitido completarla.
Numerosas teorías eran erróneas, y la comprobación en la práctica ha permitido
corregirlas. Es por esto que la práctica es el criterio de la verdad y que
"el punto de vista de la vida, de la práctica, debe ser el punto de vista
primero y fundamental de la teoría del conocimiento"[7].
Stalin tenía razón al decir: "[. . .] la teoría deja de tener objeto
cuando no se halla vinculada a la práctica revolucionaria, exactamente del mismo modo que la práctica es ciega si la teoría revolucionaria
no alumbra su camino."[8]
¿Se
consuma aquí el movimiento del conocimiento? Nuestra respuesta es sí y no.
Cuando los hombres, como seres sociales, se dedican a la práctica
transformadora de un determinado proceso objetivo (sea natural o social) en una
etapa determinada de su desarrollo, pueden, a consecuencia del reflejo del
proceso objetivo en su cerebro y de su propia actividad consciente, hacer
avanzar su conocimiento desde lo sensorial a lo racional, y crear ideas,
teorías, planes o proyectos que correspondan, en términos generales, a las
leyes que rigen el proceso objetivo en cuestión. Luego, aplican estas ideas,
teorías, planes o proyectos a la práctica del mismo proceso objetivo. Si
alcanzan los objetivos planteados, es decir, si en la práctica de este mismo
proceso logran hacer realidad las ideas, teorías, planes o proyectos
previamente formulados, o hacerlos realidad en líneas generales, entonces puede
considerarse consumado el movimiento del conocimiento de este proceso específico.
Pueden darse por logrados los objetivos previstos cuando, por ejemplo, en el
proceso de transformar la naturaleza, se realiza un proyecto de ingeniería, se
verifica una hipótesis científica, se fabrica un utensilio o se cosecha un
cultivo, o, en el proceso de transformar la sociedad, se gana una huelga, se
vence en una guerra, o se cumple un plan educacional. Sin embargo, por lo
general, tanto en la práctica que transforma la naturaleza como en la que
transforma la sociedad, muy rara vez se realizan sin ninguna alteración las
ideas, teorías, planes o proyectos previamente elaborados por el hombre. Esto
se debe a que la gente que se dedica a la transformación de la realidad está
siempre sujeta a numerosas limitaciones; no sólo se encuentra limitada por las
condiciones científicas y técnicas existentes, sino también por el desarrollo
del propio proceso objetivo y el grado en que éste se manifiesta (aún no se han
revelado plenamente los diferentes aspectos y la esencia del proceso objetivo).
En esta situación, debido a que en el curso de la práctica se descubren
circunstancias imprevistas, con frecuencia se modifican parcialmente y a veces
incluso completamente las ideas, teorías, planes o proyectos. Dicho de otra
manera, se dan casos en que las ideas, teorías, planes o proyectos originales
no corresponden, en parte o en todo, a la realidad, son parcial o totalmente
erróneos. A menudo, sólo después de repetidos fracasos se logra corregir los
errores en el conocimiento y hacer concordar a éste con las leyes del proceso
objetivo y, por consiguiente, transformar lo subjetivo en objetivo, es decir,
obtener en la práctica los resultados esperados. En todo caso, cuando se llega
a este punto, puede considerarse consumado el movimiento del conocimiento
humano respecto a un proceso objetivo dado en una etapa determinada de su
desarrollo.
Sin
embargo, considerado el proceso en su avance, el movimiento del conocimiento
humano no está consumado. En virtud de sus contradicciones y luchas internas,
todo proceso, sea natural o social, avanza y se desarrolla, y, en consonancia
con ello, también tiene que avanzar y desarrollarse el movimiento del
conocimiento humano. En cuanto a los movimientos sociales, los auténticos
dirigentes revolucionarios no sólo deben saber corregir los errores que se
descubran en sus ideas, teorías, planes o proyectos, corno ya se ha dicho
anteriormente, sino que, además, cuando un determinado proceso objetivo avanza
y cambia pasando de una etapa de desarrollo a otra, ellos deben saber avanzar y
cambiar, a la par, en su conocimiento subjetivo, y conseguir que todos los que
participan en la revolución hagan lo mismo, es decir, deben saber plantear, de
acuerdo con los nuevos cambios producidos en la situación, nuevas tareas
revolucionarias y nuevos proyectos de trabajo. En un período revolucionario, la
situación cambia con mucha rapidez, y si el conocimiento de los revolucionarios
no cambia también rápidamente en conformidad con la situación, ellos no serán
capaces de conducir la revolución a la victoria.
No
obstante, sucede a menudo que el pensamiento se rezaga respecto a la realidad;
esto se debe a que el conocimiento del hombre está limitado por numerosas
condiciones sociales. Nos oponemos a los testarudos en las filas
revolucionarias, cuyo pensamiento no progresa en concordancia con las
circunstancias objetivas cambiantes y se ha manifestado en la historia como
oportunismo de derecha. Estas personas no ven que la lucha de los contrarios ha
hecho avanzar el proceso objetivo, mientras que su conocimiento se halla
atascado aún en la vieja etapa. Esto es característico del pensamiento de todos
los testarudos. Su pensamiento está apartado de la práctica social, y ellos no
son capaces de ir delante guiando el carro de la sociedad; se limitan a ir a la
rastra, refunfuñando que el carro marcha demasiado rápido y tratando de hacerlo
retroceder o dar media vuelta y regresar.
Nos
oponemos también a la huera palabrería "izquierdista". El pensamiento
de los "izquierdistas" pasa por encima de una determinada etapa de
desarrollo del proceso objetivo; algunos toman sus fantasías por verdades,
otros pretenden realizar a la fuerza en el presente ideales sólo realizables en
el futuro. Alejado de la práctica presente de la mayoría de las personas y de
la realidad del momento, su pensamiento se traduce en la acción como
aventurerismo.
El
idealismo y el materialismo mecanicista, el oportunismo y el aventurerismo, se
caracterizan por la ruptura entre lo subjetivo y lo objetivo, por la separación
entre el conocimiento y la práctica. La teoría marxista-leninista del
conocimiento, caracterizada por la práctica social científica, no puede dejar
de oponerse categóricamente a estas concepciones erróneas. Los marxistas
reconocen que, en el proceso general absoluto del desarrollo del universo, el
desarrollo de cada proceso determinado es relativo y que, por eso, en el
torrente infinito de la verdad absoluta, el conocimiento humano de cada proceso
determinado en una etapa dada de desarrollo es sólo una verdad
relativa. La suma total de las incontables verdades relativas constituye la
verdad absoluta[9].
El desarrollo de todo proceso objetivo está lleno de contradicciones y luchas,
y también lo está el desarrollo del movimiento del conocimiento humano. Todo
movimiento dialéctico del mundo objetivo se refleja, tarde o temprano, en el
conocimiento humano. En la práctica social, el proceso de nacimiento,
desarrollo y extinción es infinito. Y así lo es el proceso de nacimiento,
desarrollo y extinción en el conocimiento humano. A medida que avanza cada vez
más lejos la práctica del hombre que transforma la realidad objetiva de acuerdo
con determinadas ideas, teorías, planes o proyectos, más y más profundo se va haciendo
el conocimiento que de la realidad objetiva tiene el hombre. Nunca terminará el
movimiento de cambio en el mundo de la realidad objetiva, y tampoco tendrá fin
la cognición de la verdad por el hombre a través de la práctica. El
marxismo-leninismo no ha agotado en modo alguno la verdad, sino que en el curso
de la práctica abre sin cesar el camino hacia su conocimiento. Nuestra
conclusión es la unidad concreta e histórica de lo subjetivo y lo objetivo, de
la teoría y la práctica, del saber y el hacer, y nos oponemos a todas las ideas
erróneas, de "izquierda" o de derecha, ideas que se separan de la
historia concreta.
En la
presente época del desarrollo de la sociedad, la historia ha hecho recaer sobre
los hombros del proletariado y su partido la responsabilidad de conocer
correctamente el mundo y transformarlo. Este proceso, el de la práctica
transformadora del mundo, que está determinado con arreglo al conocimiento
científico, ha llegado ya a un momento histórico en China y en toda la Tierra,
a un gran momento sin precedentes en la historia, esto es, el momento de acabar
completamente con las tinieblas en China y en el resto de la Tierra, y
transformar nuestro mundo en un mundo luminoso, nunca visto antes. La lucha del
proletariado y de los pueblos revolucionarios por la transformación del mundo
implica el cumplimiento de las siguientes tareas: transformar el mundo objetivo
y, al mismo tiempo, transformar su propio mundo subjetivo, esto es, su propia
capacidad cognoscitiva y las relaciones entre su mundo subjetivo y el objetivo.
Estas transformaciones ya están en marcha en una parte del globo terrestre, la
Unión Soviética. Allí se sigue promoviendo este proceso de transformaciones.
Los pueblos de China y del resto del orbe también están pasando o pasarán por
semejante proceso. Y el mundo objetivo a transformar incluye también a todas
las personas opuestas a estas transformaciones, personas que tienen que pasar
por una etapa de coacción antes de poder entrar en la etapa de transformación
consciente. La época en que la humanidad entera proceda de manera consciente a
su propia transformación y a la del mundo, será la época del comunismo mundial.
Descubrir la verdad a través de la práctica y, nuevamente a través de la
práctica, comprobarla y desarrollarla. Partir del conocimiento sensorial y
desarrollarlo activamente convirtiéndolo en conocimiento racional; luego,
partir del conocimiento racional y guiar activamente la práctica revolucionaria
para transformar el mundo subjetivo y el mundo objetivo. Practicar, conocer,
practicar otra vez y conocer de nuevo. Esta forma se repite en infinitos
ciclos, y, con cada ciclo, el contenido de la práctica y del conocimiento se
eleva a un nivel más alto. Esta es en su conjunto la teoría materialista
dialéctica del conocimiento, y ésta es la teoría materialista dialéctica de la
unidad entre el saber y el hacer.
NOTAS
[2] Véanse C. Marx, Tesis
sobre Feuerbach y V. I. Lenin, Materialismo y empiriocriticismo,
II, 6. [pág. 319]
pág. 332
[5] V. I. Lenin dice:
"Para comprender, hay que comenzar a comprender y a estudiar de una manera
empírica, y elevares de lo empírico a lo general." Ibíd.
[pág. 325]
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